Miguel Oñate nace en Madrid el 3 de Mayo de 1955, en plena mitad de la década de los 50’. Pertenece a esa generación que él mismo define como “la generación fantasma”: la no contemplada ni por los primos mayores que se batían el cobre en el Mayo del 68 y para los que su empuje desde la retaguardia fué fundamental, ni por los primos pequeños a los que allanó, considerablemente, el terreno futuro. Sin embargo, son los Celorrio, dos de sus primos mayores (Carlos y Susi), los que despertarán su vocación artística y los que le facilitarán el camino y los instrumentos (-nunca mejor dicho-) para su zambullida en la música y, más concretamente, en el rock&roll.
 Sus tíos tenían una casa en Camorritos (Cercedilla) donde  pasaba los veranos, y sus primos tenían un grupo (LOS EKOS) que ensayaba en el garaje, otra casa independiente de la vivienda, donde, aparte de sus propios temas, fusilaban los temas de The Kinks con no poco acierto.

 Ese garaje sería su primera escuela musical infantil. Y el “material didáctico”, aquella inmensa y variada cantidad de discos a la que tenía acceso directo: Bill Haley, Chuck Berry, Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Fats Domino, Little Richard, Buddy Holly, Gene Vincent, Eddie Cochran, Chubby Checker, Frankie Avalon, The Beatles, The Kinks, Spencer Davis Group, The Rolling Stones, The Animals, Johnny Hallyday, The Shadows, Adriano Celentano, Ray Charles, Los Llopis, Mike Ríos, Los Teen-Tops, Los Estudiantes, Los Relámpagos, Los Sonor, etc., etc., etc…

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